Se preguntarán: ¿encontrar qué? No tiene sentido, ¿verdad? Entrar en un blog cualquiera, de una persona cualquiera y encontrarse con un reto, una petición o tal vez una orden. ¿Quién sabe?


No se preocupen, no intenten buscar el porqué a todo esto. No lo hay. O por lo menos aparentemente. Todo llega en su momento, y también llegará el momento en que desvele lo que hay que encontrar. Hasta entonces deberíamos disfrutar de aquello que nos rodea. Puede que en algún momento no esté y tengamos que encontrarlo.


12.12.13

XIV.


   Lo levanto de la mesa con cuidado, sé lo mucho que le molesta a la princesita que toque sus cosas sin permiso. Desbloqueo la pantalla y, efectivamente, es el correo de Jack. Y entonces me doy cuenta de que sigo al teléfono con mi hermano.
  • Perdona Jack, me acaba de llegar, lo leo en cuanto termine de comer y te llamo.
  • No, no me llames. Ya lo haré yo mañana, tú asegúrate de que te informas bien.
  • Sabes que lo haré.
  • Nunca viene de más cerciorarse. Buen provecho, S. Y buenas noches.
  • Buenas noches, Jack.

   Se la escucha a ella gritar un “Buenas noches, Jack” antes de que me dé tiempo a terminar la llamada. Pongo a descargar el archivo, dejo el Ipad en el borde de la mesa y seguimos disfrutando de la maravillosa comida india y del esperado postre que le pone la guinda a una cena de lujo.

   ¿Qué sería de nosotros sin tecnología? Tiene gracia como ahora parece algo tan indispensable cuando hasta hace solo diez años más de la mitad de los aparatos de los que disponemos ahora no existían. Y que yo sepa la gente tenía una vida normal y corriente, no se morían de aburrimiento ni tenían problemas de comunicación. Al fin y al cabo somos nosotros mismos los que nos convencemos de que no podríamos vivir sin ellos. Menuda ironía. Delimitamos nuestras propias necesidades. Ahora en serio, siendo sinceros, sin móvil vivo perfectamente, incluso más feliz ¿pero sin Google? Sin Google mi vida sería una pesadilla. Viva Google.

   Y una vez terminado este pequeño apartado de publicidad subliminal, o no tan implícita como debería, volvamos a nuestra cena. La cuenta, la tarjeta de crédito, la propina, la sonrisa falsa de ella y la inclinación de cabeza del camarero a modo de agradecimiento, y por fin estamos fuera. Expuestos a una fría noche de verano londinense.
  • ¿Sabéis qué me apetece? - dice ella terminando de meter los brazos por las mangas de su chaqueta de la última temporada de invierno.
  • No me lo digas: un starbucks, ¿a que si?
  • Casi. Un abrazo.

   Me quedo mirándola un rato. ¿Me acaba de pedir un abrazo o son cosas mías? No deja de sorprenderme esta chica. Si es que a veces le entra la vena cariñosa y no hay quien la pare, pero por lo menos es mejor que su lado tajante y borde. Así que le sonrío y le doy un abrazo, de esos que escasean pero cuando tienen lugar son épicos, de esos por los que merecen la pena esperar y de los que son más especiales si no abundan.
  • Gracias por traerme a Londres, S. Promete ser un gran viaje. - me dice sin soltarme.
  • ¡Eso está por ver!

   Nos separamos, me coloco el pañuelo marrón que llevo al rededor del cuello y llevo mi mano al bolso para sacar la cámara. ¡Que empiece la sesión! Aunque primero tendré que ponerme las gafas. Vale sí, llevo gafas, gafas de pasta negra de esas que solo lleva más de la mitad del planeta. La mayor parte del tiempo prefiero las lentillas en realidad, pero he apreciado que las fotos me salen mejor con las gafas, raro ¿eh? Pero no las encuentro tan fácilmente y tengo que meter la cabeza entera dentro del bolso. Pañuelos, el móvil, las llaves, el dinero, el perfume, los chicles, el pintalabios rojo, los auriculares, un boli... Bienvenidos al bolso de Mary Poppins. ¡Ah! ¡Aquí está! Tiene mérito encontrarlas entre tantas cosas y sin dejar de caminar sosteniendo la cámara con la otra mano. Pero todas las peripecias tienen sus consecuencias y, sin poder hacer nada por evitarlo, en cuanto levanto la vista me choco de frente con el pecho de un hombre. Y menudo hombre.

Find it.
XOXO,
S.

11.12.13

XIII


   Un pedacito de la India en la dieciséis de Percy Street. Supongo que todo el mundo sabe de qué hablo cuando digo que como por placer. ¿Sabéis eso de que no tienes hambre pero sigues tragando como si te fuese la vida en ello? Pues así estoy yo, ahora. El curry: una de mis pasiones.

   Esta noche conoceréis otra faceta de mí, pues me he traído mi Canon T3i para sacar las fotos más impresionantes que hayáis visto nunca. Digamos que se trata de un pequeño reto personal. Desde que tengo uso de razón mis padres me han llevado por todo el mundo, descubriendo sitios increíbles, hermosos, nuevas culturas. Después se separaron y yo me fui a vivir con mi madre y Jack con mi padre, y entonces se acabaron los viajes en familia y las aventuras por el mundo. Pero aún pasando el verano en la piscina yo seguía queriendo evadirme a las selvas más recónditas del planeta y a las ciudades más pobladas, en parte porque seguían latentes los recuerdos de experiencias pasadas. El problema es que con el tiempo esas sensaciones, esos sentimientos, desaparecen. Las ganas de salir a comerse el mundo. El ansia de descubrimiento. Todo se disipa, se disimula. Tenemos mejores cosas en las que pensar y recuerdos más recientes que revivir. Por lo tanto me dije a mí misma que documentaría todos mis pasos en cuánto cumpliese la mayoría de edad. O al menos aquellos que me pareciesen dignos de recordar. Y así es cómo empezó mi álbum de fotos digital. Puede que algún día os lo enseñe. O tal vez, algún día lo publique, para que todos puedan tener un pedacito de mi vida.

   ¿Sabéis qué es lo que más odio de los móviles? Que son capaces de molestarte en los mejores momentos.

  • ¿Diga? - mejor contesto, no vaya a ser algo importante.
  • ¿Lo has recibido?
  • ¿Qué? ¿Quién es?
  • El ratoncito Pérez, S. ¿Quién voy a ser?
  • Joder Jack, déjate de bromas. ¿Por qué no me llamas desde tu móvil si se puede saber?
  • Tengo otro para el extranjero, cosas de tu padre. Bueno ¿qué? ¿Lo has recibido o no?
  • ¿Recibir el qué, Jack?
  • El documento que me pediste con toda la información, evidentemente. Parece mentira que no te acuerdes. No estarás comiendo ¿no?
  • Pues es justamente lo que hago, gracias por interrumpir. Y no, no lo he recibido.

   ¿Sabéis qué es lo que más me gusta de los Ipads? Que son extremadamente útiles. En este preciso instante, la pantalla del Ipad-mini de la hipster se enciende con una notificación. Me he dejado el correo abierto y acaba de llegarme el documento de Jack. Veamos qué nos aguarda.

10.12.13

XII


  •   No te puedes ni imaginar el hambre que tengo, S.
  • Descuida, me lo imagino perfectamente.
  • ¡Genial! ¿Pues a qué esperamos? Salgamos ya, ¡corre! A lo mejor nos da tiempo de subirnos al London Eye, me han comentado que las vistas de noche son alucinantes, breathtaking, my dear.
  • Wow, ¿y ese vocabulario nuevo? ¿Desde cuándo te las das de inglesa? Tenía entendido que solo habías adquirido las escasas palabras que tienen que formar parte del diccionario de un hipster que se precie. A saber: mainstream, intagram, hashtag y coffee. ¿Me equivoco?
  • Buah, no te metas conmigo, yo aprendo rápido, ya verás que para cuando nos vayamos podré hablar inglés con fluidez. Lo de breathtaking lo aprendí hoy, sin ir más lejos, se lo escuché decir a alguien en el metro y lo busqué en google.

   ¿En el metro? ¿Cuándo hemos estado nosotras en el metro? ¡Ah claro! Cuando la perdí de vista, ya ni me acordaba.

  • Chica, sigo sin entender cómo te perdiste en el Starbucks.
  • ¡Ya te lo he dicho! Estaba detrás tuya, empezó a llover, retrocedí de unos pasos porque no quería estropearme el pelo, y cuando me quise dar cuenta habías salido corriendo. No pretenderás que vaya a salir detrás tuya, así sin más, tuve que hacerme primero a la idea.
  • Es que sigue sin cuadrarme. Recuerdo perfectamente tenerte a mi lado y empujarte cuando empezó a llover. Y de eso no me cabe la menor duda, porque fuera quien fuese la persona que estaba ahí, llevaba la misma chaqueta que tú y tenía exactamente tu mismo color de pelo. Esto es muy raro.
  • No lo sé, S. ¿Qué más da? Tampoco es que tenga mucha importancia ahora. Además, mi chaqueta es de la pasada temporada de invierno, tuvo mucho éxito y no me extraña que haya mucha gente por ahí con la misma. Mírala, es preciosa.

   Ella se ríe. Y da un pequeño giro, como si fuese una bailarina, para que admiremos su conjunto. La verdad es que siempre va impoluta, no cabe esperar otra cosa de una chica tan perfecta.

  • Y ahora sí, S, ¿podemos dejarnos de tanta cháchara e ir a comer ya? Dentro de nada empezaré a comerme los muebles de la habitación.
  • ¡No creo que tengas que llegar a eso, exagerada! Vamos, la comida india nos espera.


   Llegados a este punto, puede que te hayas fijado de que algo falta, o puede que no. Tienes que prestar atención a todos los detalles. Si bien te dije cuando llegué que había estado fuera siete horas, solo te he contado lo que ha pasado durante treinta minutos. ¿Qué es lo que no te estoy contando?

Find it.
XOXO,
S.

9.12.13

XI


   La amistad. Una de esas cosas a las que no se les puede poner un precio.
   Los amigos. La familia que se elige. Aquellos de los que te rodeas para que te ayuden a seguir adelante, para que eviten que te caigas y que te levanten cuando lo has hecho. Aquellos que limpian tus heridas y se quedan contigo hasta que te recuperas. Aquellos por los que deberíamos hacer lo mismo.
   A veces es bueno pararse a pensar en las cosas buenas que tenemos. A menudo solo nos fijamos en los problemas, en las preocupaciones pero solo porque todo lo que demás, aquello que nos alegra y nos hace disfrutar de la vida, se esconde detrás de todo lo malo. Lo tratamos como algo banal, no sabemos calcular su valor ni apreciarlo debidamente.
   Quien tiene un amigo tiene un tesoro.
   Quien tiene un tesoro vive feliz.
   Quien vive feliz, ¿¡qué coño hago!?
   Venga ya, pequeños Finders, ¿de verdad pensabais que me iba a poner así de sentimental y filosófica? Si bien puedo llegar a serlo todo tiene su límite. Y más importante aún, todo tiene su momento.
   Y ahora mi estómago me dice que es el momento de ir a cenar algo. ¡Me muero de hambre! Era de esperar teniendo en cuenta que solo me he tomado un café en todo el día y que he estado dando vueltas por toda la ciudad. Una tarde realmente agotadora. 
   ¿Sabéis lo que me vendría de perlas? Un baño de esos con agua muy caliente, tan caliente que queme un poco la piel, y sales de baño, y aceites perfumados, sin olvidar las velas y la copa de agua con hielo. Salir del agua en albornoz y meterse en una cama con un edredón de plumas y almohadas cubiertas por sábanas blancas. Qué delicia. Dormir hasta las once de la mañana y tener uno de esos despertares de película, de los que te asomas al balcón y el día está precioso. Pero no puede ser, porque este hotel ni tiene bañera, ni tiene balcón, y yo no tengo tiempo para pararme a hacer realidad mis fantasías. Así que coged vuestros abrigos que fuera hace frío y por alguna razón me apetece comida india.

   Mirad quién llega justo a tiempo para salir.

Find it.
XOXO,
S

8.12.13

"She's such a hipster."


X


   Saco mi nuevo Iphone y tecleo su número. Me lo sé de memoria, demasiadas llamadas a altas horas de la noche supongo. Mientras suenan los desesperantes pitidos de comunicación, me paro a mirar a mi hermano. Esta expectante, y muy serio. Me mira como si intentase descifrar en mi cara lo que estoy pensado, y de hecho, yo hago lo mismo. Y entonces me doy cuenta de que aquello que tanto le preocupaba y para lo que tanto necesitaba mi ayuda, ha pasado a un segundo plano. Ahora lo que de verdad le preocupa es ella. ¡Ay Jack! Tienes un corazón de oro, y en el fondo, siempre he sabido que has tenido debilidad por mi preciosa amiga. Nadie es inmune a sus encantos, ni siquiera él, que prácticamente ha crecido a su lado... PIP... PIP...
  • ¡S!
   Por fin.
  • ¡Dios mio! ¿Dónde te has metido?
  • ¿Yo? ¿Dónde te has metido tú? ¡Iba detrás tuya y de repente se ha puesto a llover y has salido corriendo!
  • ¿Detrás? Pero si estabas a mi lado, tendrías que haber visto a Jack.
  • ¿Jack? ¿Jack está aquí? ¿Qué hace él aquí, S?
  • Es una larga historia, te lo contaré en cuánto te vea, estoy en el Starbucks, te espero.
  • Genial... Y yo te estaba buscando por el metro, si llego a saber que estabas ahí me siento a tomarme el café tranquilamente. En fin, voy en seguida. ¡Ah! Por cierto, me debes una sesión de peluquería.

   Y entonces cortó. De esa manera tan teatral que tanto le gusta. Con el paso de los años lo había perfeccionado y nadie podía terminar una conversación mejor que ella. Siempre tiene la última palabra. Así es ella. Y ahora que sabía donde estaba me había quitado un peso de encima, una opresión en el pecho. Durante los últimos ocho minutos se me habían pasado por la cabeza hipótesis descabelladas y a cada cual más preocupante. Porque aunque no lo parezca, esa chica tan alocada y peculiar es una de las personas más importantes de mi vida. Joder, es mi mejor amiga. Y se le pasara algo no sé qué sería de mí. Mi mirada de loca se vio reemplazada por una expresión de alivio. Y entonces Jack podía volver al ataque.

  • Bueno, S, ahora que está todo solucionado y que la princesita vuelve con nosotros, dime, ¿me vas a ayudar o no?
  • Pues claro que sí, Jack, eres mi hermano ¿cómo no te iba a ayudar? Además, algo me dice que lo que tienes entre manos es algo muy grande y peligroso y no puedo dejar que lo hagas solo. Pero me tienes que contar todos los detalles, quiero saber quiénes son esos tipos, qué tipo de negocio tienes con ellos, y qué es lo que está en juego. Necesito información, Jack.
  • Lo sé, lo sé, en cuanto pueda te pondré al tanto, te mandaré un email, no te preocupes. Pero primero tengo que encontrarme con un par de personas en la ciudad. Estaré por Chester Square si me necesitas. Gracias, S.

   Entonces retrocede de un paso. Inconscientemente, nos habíamos acercado bastante y estábamos casi susurrando las palabras. Cualquiera diría que somos pareja. Jack se para en frente mía, me mira a los ojos y me da un rápido beso en la frente, como solía hacer cuando eramos inseparables. Asiente rápidamente con la cabeza a modo de despedida y se da la vuelta, justo a tiempo para encontrarse con ella, que llega con el pelo un poco alborotado y la cara ligeramente mojada. Uy. Qué incomodo. Se miran durante unos escasos segundo y escucho como ella le dice en un tono muy sugerente: “Hola, Jack”. Mi hermano se le queda mirando, con la boca entreabierta y los ojos clavados en ella. ¡No me creo que esté intentando ligar con él! Será... Ella. Claro, está siendo ella misma, irresistible. Por fin Jack reacciona, y se inclina velozmente para darle un beso en la mejilla. Se hace a un lado mientras susurra “Adiós” y sale del local junto con el resto de londinenses que se habían amontonado por culpa de la lluvia. Señal de que ha dejado de llover.

Find it. 
XOXO,
S.

IX


    Ya podéis imaginaros el enfado que tengo encima. Estas son mis ansiadas vacaciones y las obligaciones se me acumulan. Parece que el destino no cree que me merezca un descanso. Y la guinda del pastel: me estoy empapando. La confusión del momento me había hecho olvidar por unos segundos que estaba diluviando en Londres y yo no llevaba puesto más un abrigo negro y un jersey rojo, mi color favorito por cierto. ¿Y ella dónde estaba? Dirigí la mirada hacia ambos lados, no la veía por ninguna parte, y mientras Jack esperando mi respuesta.

  • ¡Mierda S, dí algo, por favor! He venido hasta aquí con la esperanza de que me puedas ayudar con esto. ¿Qué estás buscando?

   ¿Dónde se había metido? No podía haber ido muy lejos, y en primer lugar, ¿porqué querría alejarse de mi? ¡Si no sabe decir más de tres palabras en inglés! Me doy media vuelta y vuelvo a entrar en la cafetería, me resulta un tanto complicado hacerme paso entre la conglomeración de gente que se refugia de la lluvia en el local. Llego hasta la barra, miro en los sillones, en las mesas: nada. Alguien me agarra del brazo y sobresaltada me sacudo para librarme de su opresión. Otra vez él, Jack me había seguido. Si que tiene que ser un asunto importante el suyo, porque se le ve muy alterado, impaciente, nervioso. No es como el Jack al que estoy acostumbrada.

  • ¿Qué estás haciendo? Tienes una mirada de loca, de esas que ponías cuando te escondía el portátil, S, y ya sabes que no te favorece, te pones muy fea. ¿Cuéntame que pasa?

   Bueno, por lo menos este Jack se parece más al de siempre, y ha conseguido sacarme una sonrisa. Es verdad que me pongo horrible.

  • La he perdido, Jack. No sé dónde está. Tengo que encontrarla.
  • ¿A ella? ¿La has traído contigo?
  • Sí, ¿no la viste a mi lado? Estábamos justo en la puerta.
  • Que va... Tampoco es que me fijase pero no sé, S, a mí no se me pasan ese tipo de cosas, ¿segura que estaba a tu lado?
  • Segurísima, la arrastré dentro yo misma cuando empezó a llover. Esto no tiene sentido.
  • Llámala al móvil, a lo mejor te está buscando.

   El móvil, claro. Qué tonta soy por momentos. No me juzguéis, queridos Finders.

Find it.
XOXO.
S.