Se preguntarán: ¿encontrar qué? No tiene sentido, ¿verdad? Entrar en un blog cualquiera, de una persona cualquiera y encontrarse con un reto, una petición o tal vez una orden. ¿Quién sabe?


No se preocupen, no intenten buscar el porqué a todo esto. No lo hay. O por lo menos aparentemente. Todo llega en su momento, y también llegará el momento en que desvele lo que hay que encontrar. Hasta entonces deberíamos disfrutar de aquello que nos rodea. Puede que en algún momento no esté y tengamos que encontrarlo.


15.8.13

VII

   ¡Despierta, por el amor de Dios! No me puedo creer que haya estado fuera más de siete horas y vosotros sigáis durmiendo, tan tranquilos. Si que teníais que estar cansados...

   Bueno, no pasa nada, iremos a cenar algo y así aprovecho para poneros al día. ¿Os gusta la comida mejicana?

   Nachos, burritos, fajitas, tacos... ¡Guacamole! Sí señor, el paraíso. Me encanta la comida extranjera. Mejor dejémoslo en un: me encanta la comida en general. Algún día abriré un restaurante en una ciudad importarte. Nunca está de más soñar ¿verdad?
Sé que os estáis muriendo por saber lo que ha pasado durante vuestra pequeña “siesta” al estilo español; básicamente lo que ocurrió fue lo siguiente:

   Salgo del hotel después de dejaros y como por arte de magia las nubes ya no estan, el sol brilla y hace un día precioso. Muy raro, me digo. Pero tengo muchas cosas que hacer y la temperatura es el menor de mis problemas. Lo que más me preocupa es ella. Puede llegar a ser tan exigente e inaguantable como un niño de 4 años, así que nos apresuramos a conseguirle un Caramel Macchiatto. Y un Capuccino para mí, por favor, muy cargado. Me hará falta energía extra para lo que me espera. Nos llaman después de unos largos diez minutos. Dios mio, ¿tan difícil es preparar dos cafés? Cogemos las bebidas ardiendo y salimos de ahí, veloces, en pleno estado hiperactivo. Ahora que lo pienso, debería dejar de tomar tanta cafeína, ya tengo suficiente con mi nerviosismo natural.
   Es igual, vayamos al grano. Nada más traspasar la cristalera de la entrada, nos encontramos con una marea de gente dirigiéndose a una misma dirección: el metro. No entiendo, ¿qué pasa? Y justo en ese mismo instante dos gotas de agua helada aterrizan en mi frente. Retrocedo dos pasos para adentrarme de nuevo en la cafetería como acto reflejo, y la arrastro a ella conmigo. ¡Qué coño! ¡Si hasta hace diez minutos el tiempo estaba perfecto! Y ahora parece que están regando toda la ciudad con una manguera a presión y todos corren a refugiarse, pero se nos hecha el tiempo encima y tenemos que ponernos en marcha. Así que afrontamos la lluvia, en contra de la voluntad de la princesita, cuyo pelo no va a sobrevivir a semejante diluvio, y nos plantamos en mitad de las calles de Londres. Y sin venir a cuento, escucho que alguien me llama por mi nombre. Bueno, técnicamente no es mi nombre, pero ¿cuál es la posibilidad de que una persona grite una letra del alfabeto español en un país anglosajón? Por alguna razón me doy por aludida y me giro de una manera un tanto teatral.

  • ¡S! - repite.

Find it.
XOXO.
S.