Un pedacito de la India en la
dieciséis de Percy Street. Supongo que todo el mundo sabe de qué
hablo cuando digo que como por placer. ¿Sabéis eso de que no tienes
hambre pero sigues tragando como si te fuese la vida en ello? Pues
así estoy yo, ahora. El curry: una de mis pasiones.
Esta noche conoceréis otra faceta
de mí, pues me he traído mi Canon T3i para sacar las fotos más
impresionantes que hayáis visto nunca. Digamos que se trata de un
pequeño reto personal. Desde que tengo uso de razón mis padres me
han llevado por todo el mundo, descubriendo sitios increíbles,
hermosos, nuevas culturas. Después se separaron y yo me fui a vivir
con mi madre y Jack con mi padre, y entonces se acabaron los viajes
en familia y las aventuras por el mundo. Pero aún pasando el verano
en la piscina yo seguía queriendo evadirme a las selvas más
recónditas del planeta y a las ciudades más pobladas, en parte
porque seguían latentes los recuerdos de experiencias pasadas. El
problema es que con el tiempo esas sensaciones, esos sentimientos,
desaparecen. Las ganas de salir a comerse el mundo. El ansia de
descubrimiento. Todo se disipa, se disimula. Tenemos mejores cosas en
las que pensar y recuerdos más recientes que revivir. Por lo tanto
me dije a mí misma que documentaría todos mis pasos en cuánto
cumpliese la mayoría de edad. O al menos aquellos que me pareciesen
dignos de recordar. Y así es cómo empezó mi álbum de fotos
digital. Puede que algún día os lo enseñe. O tal vez, algún día
lo publique, para que todos puedan tener un pedacito de mi vida.
¿Sabéis qué es lo que más
odio de los móviles? Que son capaces de molestarte en los mejores
momentos.
- ¿Diga? - mejor contesto, no vaya a ser algo importante.
- ¿Lo has recibido?
- ¿Qué? ¿Quién es?
- El ratoncito Pérez, S. ¿Quién voy a ser?
- Joder Jack, déjate de bromas. ¿Por qué no me llamas desde tu móvil si se puede saber?
- Tengo otro para el extranjero, cosas de tu padre. Bueno ¿qué? ¿Lo has recibido o no?
- ¿Recibir el qué, Jack?
- El documento que me pediste con toda la información, evidentemente. Parece mentira que no te acuerdes. No estarás comiendo ¿no?
- Pues es justamente lo que hago, gracias por interrumpir. Y no, no lo he recibido.
¿Sabéis qué
es lo que más me gusta de los Ipads? Que son extremadamente útiles.
En este preciso instante, la pantalla del Ipad-mini de la hipster se
enciende con una notificación. Me he dejado el correo abierto y
acaba de llegarme el documento de Jack. Veamos qué nos aguarda.
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