Saco mi nuevo Iphone y tecleo su
número. Me lo sé de memoria, demasiadas llamadas a altas horas de
la noche supongo. Mientras suenan los desesperantes pitidos de
comunicación, me paro a mirar a mi hermano. Esta expectante, y muy
serio. Me mira como si intentase descifrar en mi cara lo que estoy
pensado, y de hecho, yo hago lo mismo. Y entonces me doy cuenta de
que aquello que tanto le preocupaba y para lo que tanto necesitaba mi
ayuda, ha pasado a un segundo plano. Ahora lo que de verdad le preocupa
es ella. ¡Ay Jack! Tienes un corazón de oro, y en el fondo,
siempre he sabido que has tenido debilidad por mi preciosa amiga.
Nadie es inmune a sus encantos, ni siquiera él, que prácticamente
ha crecido a su lado... PIP... PIP...
- ¡S!
Por fin.
- ¡Dios mio! ¿Dónde te has metido?
- ¿Yo? ¿Dónde te has metido tú? ¡Iba detrás tuya y de repente se ha puesto a llover y has salido corriendo!
- ¿Detrás? Pero si estabas a mi lado, tendrías que haber visto a Jack.
- ¿Jack? ¿Jack está aquí? ¿Qué hace él aquí, S?
- Es una larga historia, te lo contaré en cuánto te vea, estoy en el Starbucks, te espero.
- Genial... Y yo te estaba buscando por el metro, si llego a saber que estabas ahí me siento a tomarme el café tranquilamente. En fin, voy en seguida. ¡Ah! Por cierto, me debes una sesión de peluquería.
Y entonces cortó. De esa manera
tan teatral que tanto le gusta. Con el paso de los años lo había
perfeccionado y nadie podía terminar una conversación mejor que
ella. Siempre tiene la última palabra. Así es ella. Y ahora que
sabía donde estaba me había quitado un peso de encima, una opresión
en el pecho. Durante los últimos ocho minutos se me habían pasado
por la cabeza hipótesis descabelladas y a cada cual más
preocupante. Porque aunque no lo parezca, esa chica tan alocada y
peculiar es una de las personas más importantes de mi vida. Joder,
es mi mejor amiga. Y se le pasara algo no sé qué sería de mí. Mi
mirada de loca se vio reemplazada por una expresión de alivio. Y
entonces Jack podía volver al ataque.
- Bueno, S, ahora que está todo solucionado y que la princesita vuelve con nosotros, dime, ¿me vas a ayudar o no?
- Pues claro que sí, Jack, eres mi hermano ¿cómo no te iba a ayudar? Además, algo me dice que lo que tienes entre manos es algo muy grande y peligroso y no puedo dejar que lo hagas solo. Pero me tienes que contar todos los detalles, quiero saber quiénes son esos tipos, qué tipo de negocio tienes con ellos, y qué es lo que está en juego. Necesito información, Jack.
- Lo sé, lo sé, en cuanto pueda te pondré al tanto, te mandaré un email, no te preocupes. Pero primero tengo que encontrarme con un par de personas en la ciudad. Estaré por Chester Square si me necesitas. Gracias, S.
Entonces retrocede de un paso.
Inconscientemente, nos habíamos acercado bastante y estábamos casi
susurrando las palabras. Cualquiera diría que somos pareja. Jack se
para en frente mía, me mira a los ojos y me da un rápido beso en la
frente, como solía hacer cuando eramos inseparables. Asiente
rápidamente con la cabeza a modo de despedida y se da la vuelta,
justo a tiempo para encontrarse con ella, que llega con el pelo un
poco alborotado y la cara ligeramente mojada. Uy. Qué incomodo. Se
miran durante unos escasos segundo y escucho como ella le dice en un
tono muy sugerente: “Hola, Jack”. Mi hermano se le queda mirando,
con la boca entreabierta y los ojos clavados en ella. ¡No me creo que
esté intentando ligar con él! Será... Ella. Claro, está siendo
ella misma, irresistible. Por fin Jack reacciona, y se inclina
velozmente para darle un beso en la mejilla. Se hace a un lado
mientras susurra “Adiós” y sale del local junto con el resto de
londinenses que se habían amontonado por culpa de la lluvia. Señal
de que ha dejado de llover.
Find it.
XOXO,
S.
No hay comentarios:
Publicar un comentario